¿Qué tipo de moral tienes?

¿Qué tipo de moral tienes?

Vivimos un momento complejo de la historia de la humanidad, donde, por primera vez en casi 70 años, nuestra sociedad se ha visto amenazada en su conjunto. Algo que no ocurría desde los grandes conflictos bélicos de principios y mediados del s. XX.

A lo largo de la historia, los seres humanos nos hemos enfrentado a un gran número de amenazas, muchas de ellas inesperadas, que nos han obligado a sacar lo mejor de nosotros mismos, como sociedad, para poder superarlas y sobrevivir.

Resulta paradójico, cuando se analiza nuestra historia, ver cómo, es, casi exclusivamente en las situaciones de adversidad, cuando los seres humanos nos mostramos solidarios, pero, además, cuando más evolucionamos.

A la luz de la historia, parece evidente que los periodos de bonanza económica fomentan nuestro egoísmo, mientras que, el peligro y la escasez propician nuestra capacidad de adaptación y nuestra necesitad de desarrollar la inteligencia colectiva.

La abundancia nos vuelve locos

Sí, como lo oyes. Mientras los seres humanos pasábamos penas y nuestra prioridad era, casi exclusivamente, protegernos los unos a los otros de los inesperados ataques de las bestias, todo iba «bien», al menos en términos de colaboración y solidaridad.

La abundancia «descomputeriza» nuestro cerebro, programado casi en modo binario desde sus orígenes más remotos. Cuando de la dicotomía «peligro» o «comida», eliminamos la variable «peligro», el cerebro humano comienza a «desvariar».

La importancia de colaborar

A lo largo de la historia y desde que se constituyeron las primeras sociedades humanas, hemos sido conscientes de la importancia de colaborar y trabajar en pro de objetivos comunes. Una consciencia que parece que hemos ido perdiendo según se aceleraba el crecimiento económico.

En la prehistoria, colaborar significaba cazar juntos y proteger la entrada a las cuevas. Unos vigilaban junto al fuego, para que, otros pudieran descansar, protegidos de los ataques de las bestias.

El elemento común al desarrollo y evolución de todas las sociedades siempre ha sido la necesidad de sus miembros de colaborar, para proporcionarse protección mutua y garantizar su supervivencia frente a las amenazas externas.

El cerebro humano necesita un enemigo, una amenaza, un peligro del que escapar para pensar en colaborar. Sin esa amenaza, el enemigo será nuestro vecino y la amenaza, la ausencia de recursos, aunque nos salgan por las orejas.

¿Qué tipo de moral tienes?

El difícil dilema moral

En la antigua Grecia, Pericles, que estaba considerado como un gran líder para los Atenienses, ya tuvo que enfrentarse a este difícil dilema, al darse cuenta de que, cuando los jóvenes atenienses disfrutaban de un estado de bonanza económica, tendían a la pereza, la desidia, a la gula y a la avaricia.

En la mayoría de los casos, perdían todo interés en las actividades que requerían esfuerzo físico y persistencia, para centrarse en aquellas que producían placer inmediato. Se convirtieron en Hedonistas.

La sociedad griega vivió una época, a finales del siglo V a.c. en la que, muchos de jóvenes, especialmente los pertenecientes a la aristocracia, iban de orgía en orgía, sin preocuparse mucho de nada, más allá de la comida y el sexo. Les importaba un «rábano» lo que les pasase a todos aquellos que no formaban parte de su «comunidad».

Y es que, fue con la abundancia de recursos disponibles y su reparto, ¡cuando todo comenzó a irse al garete!

Este tipo de situaciones se ha repetido a lo largo de la historia. Entre 1995 y 2008 vivimos algo parecido. En 2021 lo estamos viendo con los jóvenes y el COVID19.

Por eso, como hizo Pericles, cada cierto tiempo conviene revisar nuestra moral.

El liderazgo ético

El liderazgo y la moral han evolucionado en paralelo a las sociedades. Ante los desequilibrios en la conducta que generan las épocas de bonanza y los excesos, tanto en términos de bienestar, como económicos, surge la necesidad de definir un conjunto de normas y reglas que faciliten la convivencia y el buen funcionamiento de una sociedad.

Esas normas de conducta deben tener como objetivo definir lo que denominamos la dualidad del bien y el mal. Estamos hablando de revisar los valores morales y los comportamientos y conductas de los miembros de una sociedad, desde el primero, al último. Desde el Rey, hasta un mendigo.

La moral, definida por aquello que se considera aceptable o inaceptable, es condición indispensable para el bienestar y la sostenibilidad de una sociedad.

¿Qué tipo de moral tienes?

Ciudadanía activista

Algunos ejemplos de valores morales esenciales son la justicia, la libertad, el respeto, la responsabilidad, la integridad, la honestidad o la equidad, entre otros.

Los miembros de una sociedad – ciudadanos – tenemos derechos y debemos gozar de ellos, pero también tenemos, entre otros muchos deberes, el de consensuar lo que es aceptable y lo que no lo es.

Subrayo esto porque, para que, por ejemplo, los políticos puedan ser reelegidos tras una acusación de corrupción, una parte de la sociedad tiene que considerar que la corrupción es aceptable. Si nadie aceptase la corrupción, no existiría. 

No es de recibo criticar a nuestros líderes, cuando somos nosotros mismos los que los elegimos. La pregunta es ¿por qué elijo a los líderes que elijo? ¿Qué hago por cambiar lo que no me gusta?

Líderes éticos son, por tanto, aquellos hombres y mujeres que, ostentado una posición de poder y autoridad, ya sea en el plano social, económico, religioso o político, deciden anteponer los intereses colectivos a los suyos propios, aplicando la moral a sus modelos de toma de decisiones y lo hacen porque saben que ninguna otra opción será aceptada por la opinión pública.

Si tenemos líderes corruptos es, indiscutiblemente, porque los elegimos y si nadie hace nada, es porque nos hemos olvidado de colaborar en pro de una causa común.

La moral es cosa de todos

Cada día más personas se cuestionan la capacidad de nuestros líderes políticos y empresariales para guiarnos hacia un futuro mejor. Actualmente, afrontamos una crisis de liderazgo a nivel global, producto de 2 grandes crisis, la financiera y la pandemia, que han mermado el optimismo y confianza de los ciudadanos.

Nos habían prometido un futuro de bonanza económica, donde cualquiera de nosotros podía lograr sus sueños materiales y de repente, la realidad nos despertó con una solemne bofetada. Todo era mentira.

Lo que nadie parece querer analizar y reflexionar es que ha sido falta de consenso y conciencia moral colectiva la que nos ha traído hasta aquí. Nos relajamos tanto a la hora de controlar que hacían políticos, banqueros, empresarios, sindicatos, monarcas, alcaldes, incluso NOSOTROS MISMOS, que decidimos que la moral ya no era necesaria. Que la ética era cosa del pasado, al punto que, en 2013 sacamos la ética del curriculum.

Como los jóvenes griegos en el siglo V a.c., nos hemos pasado un par de décadas de orgía en orgía, sin preocuparnos nada más que nuestros orgasmos materiales. El hedonismo nos abdujo.

Fue la priorización absoluta de los intereses económicos a la hora de tomar decisiones, tanto a nivel individual, como colectivo, la que provocó que desde 1990 hasta 2008, el único criterio común a la hora de decidir fuese el económico.

Porque el liderazgo ético consiste, simple y llanamente, en elegir bien. En tomar la decisión correcta. Comenzando por las decisiones que tomamos nosotros mismos, cada día.

¿Qué cuál es la decisión correcta?

La que, tras evaluar el impacto y equilibrio entre 3 variables, cause el mayor beneficio al conjunto de partes implicadas.

1.Resultado económico

2.Impacto social

3.Impacto en la sostenibilidad

Cuando elegimos qué compramos, qué comemos, en qué causas nos implicamos… o no, estamos liderando nuestras vidas. Estamos reflejando quienes somos. Estamos enviando un mensaje a nuestros gobernantes, a nuestro entorno, de qué consideramos que está bien y qué no.

Todos somos responsables de nuestras elecciones.

Tenemos la responsabilidad de contribuir a hacer de esta sociedad un lugar un poco mejor. El liderazgo comienza por liderarnos a nosotros mismos.

¿Qué tipo de moral tienes?

Si quieres saber qué tipo de moral tienes y qué rige tus decisiones, te propongo un sencillo ejercicio.

Cada vez que tomes una decisión, pinta un triángulo en tu cabeza o en un papel, en el que cada uno de los vértices es uno de los 3 criterios arriba indicados, interés económico, social o planeta.

Piensa en a quién impacta tu decisión y cómo lo hace… quién es el proveedor detrás del producto, quién es la empresa, qué hacen con el dinero que ganan, qué valor aportan a la sociedad, cómo tratan a sus empleados, etc… porque, tú, con tu decisión, les estás enviando un mensaje. Un mensaje que puede ser:

1.No comulgo con tu conducta y no me parece correcta, por tanto, no te compro, no te alabo, no te quiero.

2.No me importa lo que hagas o cómo trates a la gente, o lo que contamines el planeta, solo me importa mi propio interés y beneficio.

! Buen fin de semana !

! Hora de reflexionar ! ! Hora de colaborar !

Saludos

Jordi

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Autor: Jordi Alemany

Hola, soy Jordi Alemany. Los que me conocen me definen como un polímata, con una habilidad innata para comunicar, que disfruta conectando personas e ideas. Durante los últimos 20 años he liderado proyectos empresariales ajenos y propios en Valencia, Barcelona, Madrid, Londres, Santiago de Chile y Washington DC, pudiendo trabajar con cientos de profesionales con diferentes culturas y maneras de entender la vida. En paralelo, he dedicado buena parte de mi tiempo libre a estudiar y observar el mundo del liderazgo y la comunicación corporativa, certificando esos conocimientos en algunas de las mejores escuelas de negocios del mundo, como son Stanford (Maestría en liderazgo y organización), la LBS (Management y gestión de la empresa del futuro) o la Macquaire University de Sydney (Comunicación e influencia) Esa experiencia vital, junto a la profesional, el estudio continuado y mi interés por las ciencias humanistas, me ha permitido desarrollar un amplio conocimiento en el campo del liderazgo y la comunicación. Liderazgo Ético es el producto que resume todos estos años de estudio y experiencia. Aquí encontrarás teorías, métodos y casos prácticos, propios y ajenos, que he ido recopilando a lo largo de los últimos 20 años. Espero que disfrutes con estos contenidos y te ayuden a desarrollar tu máximo potencial como líder.

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