Liderazgo: La Ecuación Definitiva

Liderazgo La Ecuación Definitiva

Cuando hablamos de liderazgo, hay una pregunta que todo el mundo se formula.

Seguramente, la pregunta más reiterada y a la que todo el mundo busca dar respuesta.

Lo que podemos llamar “la pregunta del millón” en el campo del liderazgo.

¿Qué habilidades debe tener un gran líder?

Cuando revisamos las múltiples teorías del liderazgo, se puede concluir que, de todas las habilidades atribuidas a los grandes líderes, la comunicación es, en opinión de los más reconocidos expertos, la más importante e indispensable de todas las habilidades que debe poseer y/o desarrollar un gran líder.

No obstante, debemos ser conscientes que, las teorías más recientes del liderazgo empresarial, incluso las que todavía hoy se estudian en las mejores escuelas de negocios del mundo, se formularon en las décadas de los 80 y 90.

Teorías relativamente recientes, como las de Jim Collins, Meredit Belbin o Michael Porter, datan de los años 80 y 90. Algunas, de grandes gurús en esta materia, como Peter Druker, Douglas Macgregor, o Warren Bennis, son incluso anteriores y nos obligan a remontarnos a los años 50, 60 y 70.

Subrayo las fechas porque, convendrás conmigo que, en los últimos 30 años hemos cambiado más que en los 300 años anteriores. A todas luces, estas teorías siguen siendo válidas en su esencia, pero, en demasiadas ocasiones, resultan obsoletas en su aplicación.

El mundo profesional ha cambiado considerablemente y ni siquiera los modelos de management Japoneses más copiados en occidente, como los de Richard Pascale y Anthony Athos en su obra “The art of Japanese Management” o la teoría Z de William Ouchi , que promulgan el liderazgo a través de la cultura y los valores, terminan de ser aplicables en el mundo actual.

Evolución del liderazgo

Hoy en día tenemos la responsabilidad de liderar seres humanos que, más allá de satisfacer necesidades básicas – como tener un trabajo para poder comer y tener un techo bajo el que dormir, resguardados de la intemperie – buscan dejar huella, influenciar, sentirse reconocidos y satisfacer necesidades más complejas.

La generación Millenial o Gen Z, no tienen nada que ver en términos de necesidades y deseos, con los baby boomers o Generación X, todo y que, las 4 nos encontramos en activo en el mercado laboral actual (solo los baby boomers, a los que la pensión se lo permite, se han comenzado a jubilar)

Por todo ello, el líder actual debe aprender, no solo a comunicar, sino a emocionar. El líder de hoy debe ser capaz conectar con la esencia emocional de aquellos a los que lidera, comprendiendo esas necesidades de nivel superior, que nada tienen que ver con lo material (salario e incentivos) y actuando sobre ellas.

De ahí que, las más recientes teorías del liderazgo, enfaticen la importancia de comprender el funcionamiento de la mente humana y nuestras emociones. (Ver Daniel Goleman, John C. Maxwell o Simon Sinek)

Hoy, el liderazgo tiene más que ver con la psicología y las neurociencias, que con la mera comunicación, entendida como transmisión de instrucciones o la comunicación por escrito de códigos de conducta, políticas comerciales y objetivos económicos.

Liderazgo La ecuación definitiva

Atendiendo a los expertos y teorías del liderazgo más recientes, podríamos decir que la ecuación definitiva del liderazgo, adaptada al momento actual, quedaría como sigue:

(V + C) x GE = Liderazgo

Visión (V) Capacidad para visualizar el camino hacia un futuro mejor.

Comunicación (C) Capacidad para transmitir la hoja de ruta a cualquier audiencia, de forma fácilmente comprensible.

Gestión Emocional (GE) Capacidad para comprender, influenciar y gestionar las emociones de los que nos tienen que acompañar en nuestra misión.

La visión y la comunicación suman, pero la gestión emocional actúa como factor multiplicador a la hora de liderar al ser humano del siglo XXI.

¿Por qué es tan importante la gestión emocional?

Porque vivimos en una constante infoxicación y nuestros cerebros, para protegernos, han levantado un escudo que solo se traspasa a través de las emociones.

Porque la crisis más grave a la que nos enfrentamos a título individual, es una crisis de identidad y satisfacción. Una crisis emocional.

Sin emoción, nuestro mensaje se diluye entre los miles de mensajes que nos impactan a lo largo del día.

Porque, sin emoción, no hay cercanía. No hay empatía. Y sin ellas, resulta imposible alcanzar objetivos comunes.

Porque las emociones compartidas generan sentido de pertenencia. Sin él, no tendremos la capacidad de afrontar los contratiempos diarios a los que, como equipo, con total seguridad nos tendremos que enfrentar.

Porque las emociones son el resultado de la excitación de nuestras neuronas espejo, un tipo de neuronas que nos hacen imitar el comportamiento de los demás.

Liderazgo y Neuronas Espejo

¿Alguna vez has sentido que te contagias de la forma de hablar o actuar de otra persona? No es un caso excepcional.

En el mundo animal, en concreto en las manadas de primates, los seguidores miran al líder cada 20 segundos aproximadamente, imitando sus gestos y actos. Si grita, grito. Si salta, salto. Si huye, huyo.

En el mundo de los humanos, imitamos emociones. Lloramos cuando vemos a otros llorar. Nos emocionamos cuando nos vemos reflejados en las circunstancias y adversidades que sufren otros. Cuando nos emocionamos, tendemos a ser más solidarios, a colaborar e imitar comportamientos y actitudes. A defender a aquellos en los que nos sentimos reflejados.

Emocionar, por tanto, es clave porque, el líder necesita que su equipo sea solidario, colabore, le siga, le imite y replique su actitud. De ahí la famosa frase “lidera con el ejemplo”. En el mundo actual, el ejemplo va vinculado a la emoción.

En el siglo XXI el ejemplo a seguir ya no es aquel que le da la vuelta al reloj, trabajando más duro que nadie.

Hoy en día, seguimos a aquel que nos emociona. Al que refleja nuestros sentimientos. Al que siente igual que yo. Al que comprende y empatiza con mi manera de entender y sentir el mundo que nos rodea.

Conclusión:

Estamos viviendo un momento complejo de nuestra existencia.

Como me dijo una vez Ignacio Villoch: “No estamos ante un cambio de era, estamos viviendo en la era del cambio.”

La habilidad más importante en un líder hoy es la gestión de emociones: el líder actual debe comprender, influenciar y gestionar las emociones propias y de su equipo.

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Gracias por leerme! Te deseo un feliz día!

Jordi Alemany

Fundador | Mindset Change Group

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Autor: Jordi Alemany

Hola, soy Jordi Alemany. Los que me conocen me definen como un polímata, con una habilidad innata para comunicar, que disfruta conectando personas e ideas. Durante los últimos 20 años he liderado proyectos empresariales ajenos y propios en Valencia, Barcelona, Madrid, Londres, Santiago de Chile y Washington DC, pudiendo trabajar con cientos de profesionales con diferentes culturas y maneras de entender la vida. En paralelo, he dedicado buena parte de mi tiempo libre a estudiar y observar el mundo del liderazgo y la comunicación corporativa, certificando esos conocimientos en algunas de las mejores escuelas de negocios del mundo, como son Stanford (Maestría en liderazgo y organización), la LBS (Management y gestión de la empresa del futuro) o la Macquaire University de Sydney (Comunicación e influencia) Esa experiencia vital, junto a la profesional, el estudio continuado y mi interés por las ciencias humanistas, me ha permitido desarrollar un amplio conocimiento en el campo del liderazgo y la comunicación. Liderazgo Ético es el producto que resume todos estos años de estudio y experiencia. Aquí encontrarás teorías, métodos y casos prácticos, propios y ajenos, que he ido recopilando a lo largo de los últimos 20 años. Espero que disfrutes con estos contenidos y te ayuden a desarrollar tu máximo potencial como líder.

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