Falsos mitos: #1 Liderar va asociado a una posición

Falsos mitos del liderazgo

El liderazgo es, con mucha diferencia, uno de los conceptos que más interés y curiosidad despierta, desde hace siglos. Cada año, este término genera millones de dólares en conferencias, libros, charlas, publicaciones, cursos y un interminable número de eventos y contenidos asociados a él.

Que un concepto o disciplina genere tanta expectación demuestra 2 cosas:

  1. Qué es un término deseado, por su relevancia para una mayoría de personas
  2. Qué es un término complejo, susceptible de múltiples interpretaciones

Simplificando la complejidad

Con el fin de simplificar, diré que – y no es un juego de palabras –

Liderar es una disciplina que requiere la capacidad de combinar un conjunto de virtudes y habilidades complejas.

Digo esto porque, a la hora de definir el término liderazgo, muchos tienden a crear interminables listas que mezclan valores, sentimientos, habilidades y virtudes, sin ningún orden ni concierto, que, según ellos, debe poseer el «buen» líder.

Como curioso del liderazgo que soy, al ver algunas de esas listas, me suelo preguntar:

«¿Quién no querría parecerse, al menos un poquito, al héroe o heroína que define esta lista?»

Bondad, generosidad, colaboración, justicia, valor, amor, equidad, honradez, honestidad, carisma, simpatía, empatía, adaptabilidad, resiliencia, moralidad, responsabilidad, ética, transparencia, tesón, perseverancia, disciplina… alt@, guap@, ric@, inteligente…

Y es que, me vais a perdonar, pero, teorizar es muy fácil y más aún cuando, la mayoría de los que producen esas listas, no han liderado nunca.

Os sorprendería saber que, cuando se investiga un poco, te das cuenta que la mayoría de libros de liderazgo están producidos por personas que jamás han liderado. Autores que simplemente se han limitado a enumerar una serie de valores y virtudes obvias. Valores y virtudes que, no es que sean necesarias para un líder, sino que resultan imprescindibles para la sana convivencia de cualquier sociedad.

O es que, si uno no tiene la responsabilidad de liderar a otras personas ¿está exento de cultivar y desarrollar virtudes como la honradez, la ética o la bondad?

Y es que, a la hora de definir en que consiste el liderazgo, algunos «expertos» en la materia muestran esa mentalidad «buffet libre». Como el papel lo absorbe todo, acaban escribiendo «pseudo-teorías» en modo «échale… échale más, que es gratis»

Liderar no tiene que ver con posición.

Ironías aparte y como eterno observador de esta maravillosa disciplina, me parece oportuno subrayar algunos matices importantes a la hora de hablar de liderazgo.

La razón por la que considero importante hacerlo es que, con recurrencia observo como se idealiza – quasi canoniza – la figura del líder. En mi modesta opinión, esta moda, en lugar de contribuir a que cada día más personas decidan dar un paso al frente y liderar, produce el efecto contrario.

Compartiré un ejemplo reciente…

La semana pasada, con motivo del lanzamiento de nuestro curso Liderazgo 360º escribí a varios de mis contactos de @linkedin para pedirles feedback y preguntarles si un curso de liderazgo como este, les resultaría útil.

Me sorprendió mucho la respuesta de uno de ellos, que decía (literal)

«Siento no poder darte feedback de lo que me envías… desconozco el tema del liderazgo ético como para ello (no tengo ningún conocimiento al respecto realmente…) y por ahora no lo veo aplicable a mi puesto.»

Y es aquí, en la última parte de su respuesta, donde creo que tenemos que trabajar para acabar con falsos mitos y absurdos paradigmas.

Fue el «…por ahora no lo veo aplicable a mi puesto.» el que motivó que me sentara delante del teclado a escribir este artículo.

¿Qué tendrá que ver una cosa con otra?

Por supuesto que, muchos pensaréis… «Quizás no quiso darte feedback o perder un solo minuto mirando los materiales»…

Es posible, pero eso es irrelevante.

Lo que suscitó mi reflexión fue que, en alguna parte de su mente, liderar va asociado a un puesto en la cadena de mando. Es ahí, en ese falso mito donde me gustaría incidir con este artículo.

Como vengo reiterando desde hace tiempo, existe una absurda tendencia que tiene como objetivo promover la comparación entre ambos términos.

En esa estéril discusión es donde, a mi entender, se comienza a gestar esa asociación de ideas entre líder y posición en la jerarquía de la empresa. Algo que no siempre tiene por que ser así.

Liderar es el acto de dar un paso adelante cuando resulta necesario. Liderar requiere desarrollar 5 habilidades complejas (compuestas por múltiples virtudes y habilidades blandas).

Cuando manejamos estas 5 habilidades complejas, somos capaces de sacar de la incertidumbre y el desánimo a aquellos que nos tienen que acompañar para cumplir un objetivo común. Eso es liderar.

Ese conjunto de habilidades no están intrínsecamente relacionadas con posición alguna en la jerarquía de una organización, todo y que, si aquellos que ocupan las posiciones más altas en esa cadena de mando, estaríamos hablando de una situación ideal.

Y es que, lo ideal, en el mundo de la empresa, es que, aquellos que ocupan las posiciones más altas – y ostentan la capacidad de tomar o vetar decisiones – posean el conjunto de habilidades requeridas para liderar.

Las 5 habilidades complejas del liderazgo

Con el fin de confirmar que no necesariamente existe relación alguna entre posición y habilidades del líder, voy a listar esas 5 habilidades complejas a continuación:

  • Conocimiento actualizado, tanto propio, como del resto del entorno
  • Capacidad de motivar y generar sólidos compromisos
  • Comunicación eficaz y persuasiva
  • Inteligencia emocional
  • Colaboración y alineamiento de valores y objetivos

Mi pregunta es: «¿Qué título necesitas para desarrollar estas habilidades?

He conocido PAs (Asistentes personales de altos ejecutivos) que tenían más desarrolladas estas 5 habilidades, que la mayoría de managers y directores de su empresa.

Os diré también que, cualquiera se puede beneficiar del desarrollo de estas 5 habilidades complejas, en cualquier ámbito de la vida.

Conclusiones

Conocernos y observar el entorno y sus cambios, generar compromisos y alianzas con miembros clave de nuestra red de contactos. Influenciar y persuadir. Gestionar emociones propias y ajenas. Promover la colaboración y el alineamiento de valores y objetivos comunes.

Estas 5 habilidades nada tienen que ver con títulos o posiciones, sino con estar preparados para el mundo actual. Un mundo más cambiante e incierto de lo que nunca antes fue.

Eso es liderar y puedes hacerlo en una empresa, con tus compañeros, con tu familia, con tu carrera o con tu vida.

Los títulos denotan funciones y responsabilidades en una jerarquía, las habilidades que tengan, o dejen de tener, los que ocupen ese título son «harina de otro costal»

Si te ha gustado el artículo, por favor, compártelo y dale un “me gusta” 

Te interesa el mundo del liderazgo, te invito a que te suscribas a LIDERAZGO ÉTICO 
y a EN TRES PUNTOS donde encontrarás contenidos y eventos GRATUITOS mensuales acerca del liderazgo, la comunicación y el desarrollo del talento en el mundo empresarial, además de
información detallada acerca de nuestros planes de formación en liderazgo y
el nuevo curso Liderazgo 360º 

Saludos

Jordi Alemany

Fundador | Liderazgo Ético

PRÓXIMOS EVENTOS ON-LINE

¡No hay eventos!

Deja un comentario

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de sus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad
A %d blogueros les gusta esto: