Innovar: cuestión de necesidad

Innovar: cuestión de necesidad

La pandemia ha traído muchas desgracias, comenzando por la pérdida de millones de vidas, además de la pérdida de millones de empleos en sectores dependientes de la movilidad y la interacción social.

En el caso de España, el sector turismo y hostelería representaban casi un 15% del PIB en 2019. Además generaron 2,72 millones de puestos de trabajo ese mismo año, el 13% del empleo total. Se estima que el COVID19 ha cerrado 100.000 empresas en estos 2 sectores (25% del total) y destruido casi el 30% de ese empleo.

El único aspecto positivo – por intentar poner algo de optimismo en todo esto – es que esta situación ha reabierto el eterno debate acerca de la necesidad de transformar nuestro tejido productivo y para ello, fomentar iniciativas orientadas a la innovación, especialmente en sectores como la hostelería y el turismo.

Se habla de inyectar millones en ayudas directas – aunque de momento España es de los países que menos ayudas directas ha presupuestado para el turismo y la hostelería – pero, más allá de las ayudas económicas y a poco que uno conozca nuestro país, me da la sensación de que nos deberíamos plantear muy seriamente 2 reflexiones:

1. ¿Antes de hablar de millones y si son en ayudas directas, o indirectas, no convendría sentarse a hablar de planes y acciones concretas?

2. ¿No convendría igualmente educar y acompañar esa innovación, especialmente a nivel PYME?

A poco que se conozca el tejido empresarial español, deberíamos saber que esto no se resuelve con dinero.

La falta de innovación en España tiene como principal talón de Aquiles 2 aspectos que definen el modelo productivo:

  1. El 99,2% de las empresas en España son PYMES
  2. El 99% de los propietarios de PYME carecen de mentalidad innovadora

Voy a aportar más detalles a mi argumento, que, por otra parte, está basado en una combinación de datos, combinados con mi experiencia como emprendedor, mentor y formador.

Innovar no tiene que ver SOLO con dinero

Cuando digo que no es un tema de dinero, me refiero a que España ocupa el puesto 14 de 27 en el ranking de innovación de la Unión Europea, según el último European Innovation Scoreboard 2020, publicado el pasado junio 2020 por la Comisión Europea.

Observando la siguiente lista, se confirma claramente que no es una cuestión exclusivamente de dinero, ya que Estonia, Portugal o Chipre no gastan más que nosotros en innovación.

Innovación: cuestión de necesidad

¿Por qué nos cuesta tanto innovar?

La innovación, como resultado de un proceso de mejora y transformación continuo, es el resultado de 2 variables:

Innovación = Necesidad + Visión.

La razón por la que los 13 países que superan a España en ese ranking son más innovadores, no tiene que ver con gastar más dinero, sino con la necesidad de sobrevivir en el largo plazo.

Los países y las empresas son más o menos innovadores en base a su necesidad de serlo. La innovación está vinculada a la supervivencia en el largo plazo, en base a los recursos que a cada uno nos han tocado.

Por ejemplo, si los países escandinavos no innovan y se adelantan al futuro, en cualquier momento pueden pasarlo realmente mal, debido a su dependencia de recursos finitos, a su posición geo-política, etc…

No es el caso en España, ¿verdad?

¿Cómo va a pasarlo mal un país bañado por 8.000 kms de playas, con sol 10 meses al año y en una posición geo-política extremadamente favorable?

Aquí no tenemos que preocuparnos de nada! Tenemos sol y playas.

1. Propósito hueco

Cuando uno analiza el mundo Start Up y PYME en España, se da cuenta de que la mayoría de emprendedores y empresarios constituyen sus empresas como medio de autoempleo.

No tenemos un gran número de empresarios, lo que tenemos, en términos de mentalidad, son casi 3 millones de autoempleados, en algunos casos, con trabajadores a su cargo.

Cuando preguntas, apenas un 1% de los empresarios de este país sabe responderte cuál es su visión o propósito en el largo plazo, más allá de ganar dinero este año.

Si el propietario y fundador no tiene más interés que el económico en su empresa ¿Qué interés espera que tengan sus empleados, proveedores o clientes en ella?

¿Es posible innovar sin el compromiso de los empleados, clientes y proveedores?

Creo que todos sabemos cuál es la respuesta a esta pregunta.

2. Efecto “Copy-paste”

A la hora de innovar se habla mucho de hacer la vida del cliente más fácil, de atacar el “dolor” del cliente y de un montón de teorías y conceptos grandilocuentes que suenan de maravilla, más aún cuando los traducimos al inglés… “kill your customer´s pain” “make your customer´s life easier”… claro, claro.

La realidad es bien diferente y nos muestra como en la mayoría de casos, las empresas se montan en base a 3 motivos:

  1. La creencia del/los fundadores de que su idea es brillante
  2. Una necesidad propia que les llevó a pensar que era necesario “crear” una solución
  3. La importación de ideas que han funcionado o han visto en otras partes del mundo

Un buen puñado de emprendedores y emprendedoras te responden “yo estuve en USA y vi…. y como aquí no había, decidí montarlo…”

En la gran mayoría de casos, ¿a la pregunta “con cuantos clientes has validado tu idea de negocio?” la respuesta es… “Ummm, pues todavía no la he validado con nadie”

En España hay mas emprendimiento por intuición que por validación y así resulta complicado innovar.

3. Mentalidad cortoplacista

No solo la mayoría de emprendedores carecen de propósito más allá de lo económico, sino que, además, sus objetivos son extremadamente corto-placistas.

Cuando les pides que te muestren un cuadro de mandos, en un gran número de casos lo único que han desarrollado es un Excel con las típicas proyecciones de ingresos y gastos para presentar a inversores.

Cuando les preguntas por qué están tan enfocados en el corto plazo, te responden que no tienen dinero para ir más allá de ese punto y que, si no lo consiguen, el proyecto morirá.

Por otro lado, y quizás más triste en términos de la calidad de nuestro emprendimiento, resulta llamativo ver cómo, ante la pregunta “¿Dónde te gustaría ver la empresa en el futuro?” “¿Cuál es tu visión?” la mayoría de emprendedores responden que su sueño sería que viniese un “pez gordo” y les comprase la empresa en 4 o 5 años.

Eso en el caso de emprendedores, porque en el caso de muchos empresarios, especialmente en sectores como hostelería y turismo, el objetivo es sobrevivir año tras año (Según Banco de España el 37% de las empresas españolas dan pérdidas todos los años)

De nuevo, interés económico y foco corto-plazo.

4. Grandes títulos

Otra cuestión que sorprende del emprendedor español en general es la creencia de que por montar una empresa ya lo tienes todo hecho. Ya te puedes considerar empresario.

¿Y tú, a que te dedicas? Soy CEO, monté una Start Up.

Existe una muy pobre comprensión de lo que significan algunos títulos, habituales del mundo corporativo en UK y USA, en términos de responsabilidad.

Es habitual, a poco que nos demos una vuelta por Linkedin, ver perfiles de chicos y chicas de veintipocos años, que “lideran” proyectos Start Up sin empleados y sin capacidad para pagar ni su propio sueldo, autodenominándose CEOs, CCOs o CFOs.

Como decía mi mentor:

“Jordi, cuanto más grande es el título en la tarjeta, más grande debe ser la persona detrás del título. Si el título es grande y tú, al abrir la boca, no estás a la altura, estarás generando el efecto contrario al deseado y seguramente, desprestigiándote tú y a tu compañía”

En resumen:

Innovar tiene más que ver con la necesidad de sobrevivir y las ganas de resolver un problema y generar riqueza a tu sociedad, que con montar empresas sin propósito, para autoemplearte, esperando pegar un pelotazo y, entre tanto, alimentar tu ego y tu “pseudo-marca personal” en RRSS con títulos que ni siquiera comprendes.

Contamos con un país fantástico, un entorno favorable, un extraordinario capital humano, incluso no estamos tan mal en términos de infraestructuras y ecosistemas innovadores.

Donde tenemos mucho por hacer es en términos, no solo de asignación presupuestaria a iniciativas innovadoras, sino en educación y formación de emprendedores y empresarios, además de en el desarrollo del diálogo y la colaboración entre el sector público y privado, algo que lastra no solo la innovación, sino cualquier avance a nivel colectivo en nuestro país.

La innovación precisa de:

  1. Propósito
  2. Escucha activa
  3. Colaboración entre lo público y lo privado
  4. Visión largo-plazo
  5. Plan estratégico a nivel país

Si queremos transformar nuestro tejido productivo y mejorar nuestra capacidad de innovación debemos comenzar por invertir en educación y formación de nuestros empresarios, enfocándonos en un cambio de mentalidad, conscientes de que no solo de sol y playa vive el hombre!

Cuando la mentalidad es la adecuada, los planes funcionan. Sin la mentalidad correcta, da igual cuanto dinero destines al plan.

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Saludos

Jordi Alemany

Fundador

Liderazgo Ético | En Tres Puntos

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