El altruismo NO existe

El altruismo NO existe

Lo que siembres, recogerás…

Esa popular expresión define un principio moral general. Un principio moral que ha venido a denominarse «La regla de oro» o principio básico de las relaciones humanas, que se podría resumir como «Trata a los demás como te gustaría ser tratado»

Este principio moral se puede encontrar, bajo similares formulaciones, en prácticamente todas las culturas, filosofías y religiones del planeta.

En el mundo civilizado, independientemente de la doctrina religiosa o cultura a la que nos dirijamos, cualquier ser humano, al ser preguntado por este principio moral, afirmará conocerlo.

Nuestro modelo educativo, tan influenciado durante siglos por la doctrina religiosa, ha promulgado activamente, a lo largo de los siglos, esa mentalidad bondadosa y solidaria, basada en el amor al prójimo y la generosidad, pero…

¿Por qué nos tienen que recordar constantemente la necesidad de ser generosos y solidarios?

Para entender por qué, a pesar de llevar siglos predicando este mismo mensaje, nos cuesta tanto ser generosos conviene explicar 2 conceptos clave: el egoísmo ético y el altruismo.

¿Qué es el egoísmo ético?

El egoísmo ético es una doctrina ético filosófica que afirma que las personas deben obrar para su propio interés, y que esta es la única forma moral de obrar.

Existen 3 tipos de defensores del egoísmo ético:

Individuales: Un egoísta ético individual celebraría que todas las personas deben hacer lo que les beneficia.

Personales: Un egoísta ético personal afirma que él debe actuar según su propio interés, pero no hace aseveraciones acerca de lo que los demás deberían hacer.

Universales: Un egoísta ético universal argumenta que todo el mundo debe actuar de una manera que sea en su propio interés.

Una filosofía que sostenga que se debe ser honesto, es una filosofía egoísta, ya que, si somos honestos, todos pensamos antes en nosotros mismos y nuestros intereses, que en el interés general o ajeno.

Y es que, si atendemos a la antropología y neurobiología, el cerebro humano tiene 2 prioridades primarias, vinculadas a 2 instintos y necesidades vitales, la supervivencia y la procreación.

Solo cuando estas 2 necesidades vitales están cubiertas, nuestro cerebro encontrará espacio para otras prioridades, asociadas a necesidades no vitales y, por tanto, secundarias, como la felicidad o el placer.

Llegados a este punto se nos plantea una reflexión:

¿No serán el altruismo y la generosidad, una forma de egoísmo?

El altruismo NO existe

¿Qué significa ser altruismo o ser altruista?

El altruismo (del francés antiguo altrui o «de los otros​») se puede entender como:

Ayudar o servir constructivamente para vivir una positiva experiencia de empatía. En definitiva es el sacrificio y abnegación personal en beneficio de otros.​

El término se refiere a la acción desinteresada de ayuda, económica, o de cualquier otra índole, a otras personas. Se podría considerar antónimo del egoísmo.

Desde el punto de vista de la filosofía, existen también diferentes puntos de vista sobre el significado y el alcance del altruismo o cuidar de los demás desinteresadamente, sin beneficio alguno.

Algunos expertos consideran el altruismo como una defensa del ego, una forma de sublimación en la que una persona lidia con su ansiedad separándose de sí misma y ayudando a otros. Sin embargo, muchos psicólogos y filósofos han argumentado que, de hecho, el verdadero altruismo NO existe.

El altruismo NO existe

En El Amanecerel propio Friederich Nietzsche sostiene que, aquello a lo que erróneamente llamamos «generosidad» nunca es desinteresada. La piedad y la generosidad están basadas en diversas motivaciones personales, que no necesariamente tienen que ver con lo económico, pero son formas de egoísmo.

Aristóteles apuntaba en la misma dirección:

El altruismo NO existe

«Los actos altruistas son egoístas, si no es porque alivian la ansiedad, entonces tal vez porque llevan a sensaciones placenteras de orgullo y satisfacción; la expectativa del honor o reciprocidad; o la mayor probabilidad de obtener un lugar en el paraíso; e incluso si no es por ninguna de las anteriores, entonces al menos porque alivian sentimientos desagradables como la culpa o la vergüenza de no haber actuado en absoluto.»

Podríamos decir que no puede haber un acto altruista que no involucre algún elemento de interés propio, por ejemplo, no hay tal cosa como un acto altruista que no lleve a cierto nivel, sin importar lo bajo, de orgullo o satisfacción.

El sentirnos bien ayudando a otros, no deja de ser una motivación egoísta ¿No crees?

El altruismo según Aristóteles

Aristóteles considera al hombre altruista y generoso, el más egoísta de todos. Pero, según él, este egoísmo no es injurioso, sino noble. No es vulgar, pues es la razón la que domina esa actitud, que no está basada en el deseo material.

Según Aristóteles, estos hombres nobles, pero egoístas, dirigen sus esfuerzos a ayudar a los demás, a ser generosos, porque ahí encuentran su regocijo. Y esta actitud acaba por enriquecer a toda la comunidad. Así es como conjugan, tanto el provecho personal, como el servicio a los demás.

Por tanto, somos egoístas por naturaleza, por instinto e incluso, por placer y satisfacción propia.

Disfrazamos con términos como el altruismo una forma de egoísmo que, sin ser dañina – podríamos denominarla «egoísmo positivo» – no deja de estar motivada por nuestra necesidad de sentirnos orgullosos y reconocidos como benefactores.

A fin de cuentas, cuando preguntamos a la gente:

«¿Cómo te gustaría ser recordad@?»

El 99% responden:

«Como alguien bueno y generoso… como una persona buena con los demás.»

Tenemos esa necesidad emocional de sentirnos reconocidos y valorados por parte de los demás y ayudarles, nos ayuda a alcanzar ese propósito.

El altruismo NO existe

Reflexiones:

¿Cuándo fue la última vez que actuaste de forma altruista? ¿Con quién? ¿Por qué lo hiciste?

¿Conoces el principio de reciprocidad? ¿Lo aplicas? ¿Con que esperanza comienzas dando?

No hay problema en ser egoísta. De hecho, el problema con el egoísmo, no es serlo, sino que provoque conductas que causen perjuicios a otros seres humanos.

Todos somos egoístas. Primero estamos nosotros y nuestras necesidades y después, los demás y las suyas.

Por eso, cuando demos y no recibamos, deberíamos pensar que eso es lo natural.

Y cuando recibamos, deberíamos ser conscientes de que, nos lo retornan porque hay algo en nosotros que hace bien a la otra parte. No tiene por que ser un interés material o económico, puede que, nuestra sola compañía y amistad les produzca un beneficio o placer.

¿Qué opinas? ¿Sigues pensando igual del altruismo que hace 5 minutos?

Te leo en los comentarios.

Un saludo

Jordi Alemany

Liderazgo Ético

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Autor: Jordi Alemany

Hola, soy Jordi Alemany. Los que me conocen me definen como un polímata, con una habilidad innata para comunicar, que disfruta conectando personas e ideas. Durante los últimos 20 años he liderado proyectos empresariales ajenos y propios en Valencia, Barcelona, Madrid, Londres, Santiago de Chile y Washington DC, pudiendo trabajar con cientos de profesionales con diferentes culturas y maneras de entender la vida. En paralelo, he dedicado buena parte de mi tiempo libre a estudiar y observar el mundo del liderazgo y la comunicación corporativa, certificando esos conocimientos en algunas de las mejores escuelas de negocios del mundo, como son Stanford (Maestría en liderazgo y organización), la LBS (Management y gestión de la empresa del futuro) o la Macquaire University de Sydney (Comunicación e influencia) Esa experiencia vital, junto a la profesional, el estudio continuado y mi interés por las ciencias humanistas, me ha permitido desarrollar un amplio conocimiento en el campo del liderazgo y la comunicación. Liderazgo Ético es el producto que resume todos estos años de estudio y experiencia. Aquí encontrarás teorías, métodos y casos prácticos, propios y ajenos, que he ido recopilando a lo largo de los últimos 20 años. Espero que disfrutes con estos contenidos y te ayuden a desarrollar tu máximo potencial como líder.

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