Desigualdad salarial: 3 claves para resolverla

Desigualdad salarial

Cuando hablamos de desigualdad salarial de género hay 2 cosas resultan indiscutibles.

1. La mujer ha estado históricamente – y sigue estando, aunque se ha avanzado mucho al respecto – discriminada en, prácticamente, todo lo relacionado con estudios y trabajo.

2. Es imprescindible seguir promoviendo la lucha por alcanzar la igualdad de derechos, especialmente a través de estrategias de comunicación que permitan educar a la ciudadanía.

La importancia de la comunicación

La comunicación es una poderosa herramienta que, bien utilizada, resulta clave en el desarrollo y evolución de cualquier sociedad, pero mal empleada, puede producir el efecto contrario.

Observo con cierta preocupación una creciente politización de todas estas situaciones de desigualdad, así como la «apropiación indebida» de algunos términos por parte de todas las fuerzas políticas.

Existen términos que, al igual que ocurre con algunas marcas, se han acabado asociando a causas que distan mucho de ser propiedad exclusiva de los votantes de una determinada fuerza política, sea cual sea.

La lucha contra las desigualdades es un problema que nos atañe a todos y que, entre todos, debemos resolver.

Los populismos, demagogias y discursos partidistas, pretendiendo convertirse en abanderados de determinadas causas, no hace más que promover otras brechas, igual o más peligrosas, si cabe, como por ejemplo la ideológica.

Con el fin de contribuir a una mejor comprensión del problema de la desigualdad salarial de genero, a continuación voy a compartir algunos datos que deberían ayudarnos a identificar las verdaderas causas raíz del problema y con ello, enfocarnos en soluciones que permitan resolverlo. Entre todos.

1. La desigualdad salarial de genero no es un problema exclusivo de España.

Vamos a comenzar por el principio.

Por mucho que algunos pretendan hacernos creer, la brecha salarial de genero no es un problema exclusivo de España. Las diferencias en términos de condiciones de acceso a determinados sectores y posiciones, así como las condiciones de trabajo y salario, son resultado de un problema de educación y cultura que afecta al conjunto del planeta.

La desigualdad y discriminación de la mujer tiene su raíz en nuestros ancestros y es un problema cultural. Tratar de asociarlo a colores políticos, sistemas económicos o cualquier otro elemento tradicional de los discursos populistas y demagógicos, resulta, cuanto menos, inapropiado.

El siguiente gráfico dinámico de Eurostat te permite observar fácilmente como este problema afecta a mujeres de toda Europa, no solo de España y además confirma que la posible solución a este problema tiene más que ver con modelo productivo, que con legislación laboral.

Elige el país que deseas observar haciendo click en el menú desplegable abajo.

2. La desigualdad salarial de género requiere un mejor plan estratégico a nivel país.

Cuando bajamos los datos a nivel sectorial, nos damos cuenta rápidamente de varios aspectos importantes a la hora de comprender este problema a nivel nacional, y con ello, intentar plantear soluciones al mismo en nuestro país.

Soluciones que no necesariamente, o no solo, al menos, pasan por legislar.

Los políticos tienden a pensar que todo se resuelve legislando. Un pensamiento demasiado simplista para resolver los complejos problemas a los que nos enfrentamos como sociedad.

Vamos a ver algunos datos interesantes.

En España trabajan unos 10.5 millones de hombres y unos 8.5 millones de mujeres (números redondos). Cuando analizamos la ocupación por sectores, nos encontramos con que, los 8.5 millones de mujeres se concentran (como hemos visto en la tabla anterior) en el sector servicios.

España, al igual que otros muchos países del planeta, carece de un plan estratégico que trascienda de la explotación de los recursos naturales. Contamos con 8.000 kilómetros de playas, casi 10 meses de sol al año, cierta estabilidad política y económica, seguridad jurídica, baja criminalidad en las calles. Nuestros políticos, desde hace décadas, han ido a lo fácil…

Si tengo huerta, historia, sol y playa, ya está! Lleno el país de bares, chiringuitos y hoteles!

Lo estúpido no es que explotemos el turismo y la hostelería como fuentes de ingreso en un país con la situación geopolítica de España. Estúpido es poner todos los huevos en la misma cesta.

Lo verdaderamente reprochable es que te toque la lotería y por ello, el resto de tu vida te eches a dormir.

La desigualdad salarial y el peso de los servicios de bajo valor añadido

Esta terciarización de la economía Española, especialmente en términos de servicios de bajo valor añadido, tiene un fuerte impacto en las condiciones laborales de la mujer, como se confirma al analizar la EPA.

De los poco menos de 19 millones de trabajadores (Diciembre 2020) el 47 % son mujeres. Al calcular cómo se reparte la ocupación femenina entre los 4 sectores económicos se vuelve a constatar su abrumadora presencia en el sector servicios, que emplea a 9 de cada 10 mujeres en España.

El sector servicios ocupa a 9 de cada 10 mujeres en España

Las ramas de actividad en donde están más representadas son el comercio al por menor, la hostelería, la enfermería, la enseñanza, los servicios a las empresas, la administración pública, los servicios domésticos y los servicios personales. Además, dichas ocupaciones se caracterizan por la dificultad suprema a la hora de conciliar, por sus horarios intempestivos y, lo peor de todo, por su precariedad a nivel salarial y una temporalidad superior al 80%.

Resulta ciertamente paradójico es que los sectores que más han contratado durante 2020 hayan sido sanidad y educación y en estos sectores, que concentran una alta presencia femenina, con entre un 65% (en el caso de la educación) y un 77% (en sanidad) de trabajadoras, se observe tanta temporalidad y precariedad, cuando la contratación depende de políticos (competencia de las CCAA).

3. La desigualdad salarial tiene su origen en la educación y la cultura.

¿Qué fue antes, la gallina o el huevo? ¿Qué define a qué, el modelo socio-económico al sistema educativo, o viceversa?

Puede parecer un juego de palabras o una pregunta estúpida, pero nada más lejos de la realidad.

Atendiendo a los datos que hemos visto en los 2 puntos anteriores y en base a nuestro modelo productivo y su peso en el PIB (75% de nuestro PIB proviene del sector servicios de bajo valor añadido), podríamos explicar muchas cuestiones que, en ocasiones, no acabamos de explicarnos.

El 75% de nuestro PIB (sector servicios, con presencia mayoritaria de mujeres) precisa de jóvenes poco cualificad@s, dispuest@s a trabajar mucho, por muy poco, porque todavía son jóvenes y se lo pueden permitir.

La educación y la brecha salarial de genero

Las mujeres con estudios universitarios en España suponen el 60 % del total de titulados.

¿Qué más da que las mujeres obtengan mejores cualificaciones académicas, en un país donde la economía depende de los bares, el el reparto de paquetería, el pequeño comercio, la limpieza de oficinas y habitaciones de hotel o el cuidado de ancianos?

O lo que es peor, qué más da que se conviertan en médicos o científicos de primer nivel, si en el plan estratégico de España (que nadie ha visto jamás) la medicina o la ciencia no tienen peso alguno.

Es cierto que a la mujer, tradicionalmente y por cuestiones culturales, le resultaba difícil acceder a la educación universitaria, especialmente en algunas disciplinas como la ciencia, pero no es menos cierto que, en España, eso no es un problema actualmente.

Ideas y sugerencias

Pensar que este problema lo resuelve un partido político, o incluso un gobierno a través de un Ministerio de Igualdad es de una ignorancia supina.

Pensar que este problema lo resuelve una fuerza política, apropiándose de la causa y fomentando así el enfrentamiento y la división en pro de intereses partidistas, es de un egoísmo abrumador.

Este problema no lo resuelve un ministerio de igualdad. Este es un problema cultural complejo, que requiere de un plan estratégico, basado en la transformación del modelo productivo y su alineamiento con el sistema educativo, diseñado y ejecutado por todos los actores clave, de todos los ámbitos de la sociedad.

Mis 5 céntimos:

No cabe duda que todavía queda mucho camino que recorrer y que, no solo la brecha salarial, sino la conciliación familiar y la no discriminación de la mujer es un problema que debemos resolver cuanto antes y entre todos.

Para ello y en mi modesta opinión, no solo cabe legislar y mucho menos hacer discursos huecos para ganar votos. Si queremos atajar este problema de verdad:

1. Resulta imprescindible aprovechar esta situación para acometer una transformación del modelo productivo. No hace falta abandonar turismo y hostelería, pero si poner el foco en la creación de empresas de servicios de alto valor añadido (sector energético, tecnológico y científico)

2. Se debe ampliar la presencia de mujeres en sectores con mayores salarios y mejores condiciones laborales, como ocurre en el caso de la industria de extractiva, las telecomunicaciones o el sector energético. Es estos sectores la presencia de la mujer es todavía baja, pero la brecha salarial entre profesionales de diferente género es reducida.

En este punto si resulta clave acabar con el techo de cristal en algunos sectores, incrementando la presencia de la mujer en los consejos de administración de grandes corporaciones, donde tradicionalmente han tenido vetado el acceso por cuestiones culturales/generacionales.

3. Para ello, debemos diseñar planes estratégicos – dotados de presupuestos – entre sector público y privado, especialmente en términos de educación y formación profesional.

Si invertimos más en ciencia, en renovables o en tecnología, alineemos la demanda de profesionales en esos sectores, con la producción de titulados de nuestras universidades. De nada sirve que hayan más científicos o científicas, si no podemos ofrecerles un trabajo y acaban teniendo que migrar.

Si te ha gustado el artículo, por favor, compártelo y dale un “me gusta” 

Saludos

Jordi Alemany

Fundador

Liderazgo Ético | En Tres Puntos

Autor: Jordi Alemany

Hola, soy Jordi Alemany. Los que me conocen me definen como un polímata, con una habilidad innata para comunicar, que disfruta conectando personas e ideas. Durante los últimos 20 años he liderado proyectos empresariales ajenos y propios en Valencia, Barcelona, Madrid, Londres, Santiago de Chile y Washington DC, pudiendo trabajar con cientos de profesionales con diferentes culturas y maneras de entender la vida. En paralelo, he dedicado buena parte de mi tiempo libre a estudiar y observar el mundo del liderazgo y la comunicación corporativa, certificando esos conocimientos en algunas de las mejores escuelas de negocios del mundo, como son Stanford (Maestría en liderazgo y organización), la LBS (Management y gestión de la empresa del futuro) o la Macquaire University de Sydney (Comunicación e influencia) Esa experiencia vital, junto a la profesional, el estudio continuado y mi interés por las ciencias humanistas, me ha permitido desarrollar un amplio conocimiento en el campo del liderazgo y la comunicación. Liderazgo Ético es el producto que resume todos estos años de estudio y experiencia. Aquí encontrarás teorías, métodos y casos prácticos, propios y ajenos, que he ido recopilando a lo largo de los últimos 20 años. Espero que disfrutes con estos contenidos y te ayuden a desarrollar tu máximo potencial como líder.

Deja un comentario

Scroll Up
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de sus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad
A %d blogueros les gusta esto: