7 signos de que eres un consumidor muy poco ético

7 signos de que eres un consumidor muy poco ético

7 signos de que eres un consumidor muy poco ético

Son las 07:00 am de un lunes de mayo 2020 en Chittagong, el principal puerto y centro comercial de Bangladesh.

Una montaña, con más de 100.000 pares de jeans, sigue esperando destino. Miles de pantalones de mezclilla, skin-fit, super fit, boot-cut, regular… de todos los colores y tallas imaginables.

Todos ellos iban a ser enviados a tiendas de las principales calles y centros comerciales de Reino Unido, España, Francia y muchos más países del “primer mundo”, para satisfacer nuestra insaciable sed de consumo de “moda-rápida”.

Pero parece que… de repente nadie los necesitaba.

Pandemia y ética

Mientras millones de nosotros nos quedábamos en casa por el confinamiento, miles de personas han perdido sus trabajos, no solo en España, sino en todo el planeta.

La demanda de ropa se derrumbó de un día para otro. Los ciudadanos europeos compramos un 35% menos de ropa en 2020 que el año anterior. Si extrapolamos esa tendencia, en algunos países las cifras son realmente escalofriantes.

La industria textil mueve aproximadamente 1.5 billones USD al año. Es decir, el PIB de un país como España.

Para Bangladesh, la industria textil representa el 84% de sus exportaciones.

7 signos de que eres un consumidor muy poco ético

La mayoría de las multinacionales occidentales utilizan mano de obra en Bangladés, uno de los países más baratos del mundo: 30 euros al mes, frente a los 150 o 200 de China.

Cuatro días son suficientes para que el CEO de una de las cinco marcas textiles más importantes del mundo gane lo que una trabajadora de la confección de Bangladés ganará durante su vida.

Y es que la mayoría de las prendas se fabrican en países pobres y las compran los ciudadanos de países ricos. En el caso particular de Bangladesh, el PIB nacional depende en gran medida de la fabricación y exportación de prendas a grandes empresas del sector textil.

7 signos de que eres un consumidor muy poco ético

La ética en la toma de decisiones

En estas situaciones es cuando realmente se ve de qué está hecha una compañía y en particular, los verdaderos valores de quienes la lideran.

Algunos líderes del sector textil han buscado compartir el dolor económico, sin precedentes, producido por el Covid-19, con sus proveedores. La sueca H&M tomó la iniciativa desde el principio, y decidió cumplir estrictamente con todos los contratos existentes, pagando el 100% de todos los pedidos pendientes. Inditex, anunció exactamente lo mismo.

Otros, como Primark, adoptaron un enfoque menos ético, cancelando miles de pedidos, por valor de cientos de millones. Tuvieron que dar marcha atrás, parcialmente, ante la oleada de mala publicidad que se les vino encima por parte de la prensa británica. La británica Next acordó cumplir con algunos de sus pedidos en vista de las negativas consecuencias que cualquier otra decisión podría tener.

ASDA, propiedad del gigante estadounidense Walmart, que venía disfrutando de un excelente período de crecimiento sostenido, decidió pagar a sus proveedores el 50% por las prendas terminadas y el 30% de las prendas sin terminar. Desde entonces se han visto envueltos en algunas demandas.

Comportamientos Inaceptables

Luego están los que tienen un comportamiento absolutamente reprochable e inaceptable.

La empresa que fabrica las prendas de Arcadia Group, además de un buen número de grandes firmas del sector, llamada Denim Expert, recibió una serie de emails en marzo y abril 2020, en las que se indicaba, sin rodeos, que los pedidos de cientos de miles de prendas quedaban cancelados con efecto inmediato.

Arcadia, en unas pocas líneas de texto, destrozaba la vida del propietario de Denim Expert y de sus miles de trabajadores. Lo hizo sin el más mínimo reparo. La decisión se tomó bajo un solo criterio e interés. El criterio económico y el interés propio. Sin el más mínimo atisbo de criterio ético en su decisión.

El impacto real de este tipo de decisiones

El problema con este tipo de decisiones carentes de toda ética es que, fomentan conductas como las que propiciaron el colapso de una fábrica en Bangladesh en mayo 2013, en el que murieron más de 1.100 (sí, MIL CIEN) trabajadores y 2.400 resultaron heridos, al desplomarse el edificio en el que trabajaban.

Las razones del desplome fueron:

1. El edificio había sido construido sin atenerse a las recomendaciones, especificaciones y requerimientos arquitectónicos que marca la ley.

2. Se había escatimado en el uso y composición de los materiales utilizados, así como en los % de mezcla de algunos de ellos.

3. Se habían superado todas las tolerancias de peso y presión vertical que podían soportar los suelos, incrementando el número de máquinas que se habían instalado en cada planta, para acelerar la producción y satisfacer la demanda, sin incrementar los costes.

Lo que parece que nadie quiere ver es que, son actitudes tan poco éticas como la del grupo Arcadia, las que incentivan, junto a una muy pobre acción del gobierno y una legislación extremadamente laxa, también promovida por el interés económico, que estas cosas ocurran.

El maltrato al proveedor, en especial, al de países pobres

Nos llenamos la boca con anglicismos como «Employee experience»… «Customer experience»… y a la primera de cambio, tan pronto vienen mal dadas, maltratamos a los proveedores, especialmente a aquellos que son baratos, porque nos necesitan para comer.

Lo primero que pensaron la mayoría fue… «corre, cancela los pedidos”

¿Qué tipo de empresa actúa así con sus proveedores?

O es que, como los que se quedarán sin trabajo NO son mujeres y niños españoles o ingleses, nos tiene absolutamente sin cuidado.

Cuando colapsó la fábrica en 2013, llevándose la vida de más de 1.000 personas, casi nadie habló de ello. Se dedicó una milésima parte de minutos a esa noticia, de los que algunas cadenas de televisión dedican a hacer propaganda, o a airear los trapos sucios de algún personaje de dudosa reputación y escasa inteligencia.

¿Por qué me cuentas todo esto?

Quizás te estés preguntando ¿Y a santo de qué me hablas hoy del caso de Denim Expert y del comportamiento del grupo Arcadia?

Pues hablo de este caso por varias razones, que deberían ser, como mínimo, motivo de reflexión para cualquiera de nosotros, consumidores y ciudadanos del mundo “desarrollado”.

Voy a enumerar 7 signos de lo poco éticos que somos, para intentar, desde mi limitado poder de divulgación, sacudir los cimientos mentales de, al menos, unas pocas personas que podáis leer este artículo.

7 signos de que eres un consumidor muy poco ético, especialmente con los desconocidos, más si son pobres:

Por mucho que todos creamos que somos muy éticos en nuestros comportamientos, la realidad es que somos muy poco éticos a la hora de consumir:

1. Compramos cosas que no necesitamos, exclusivamente porque son baratas. «Es que no me pude resistir… ¿cómo iba a dejar pasar esa oferta?»

2. Sin reparar en que, para que algo sea tan barato, alguien se está matando a diario, e incluso malviviendo, con sus derechos pisoteados.

3. Pero, ni nos importa, ni sabemos, ni investigamos lo más mínimo acerca de la ética de las compañías a las que compramos.

4.Incluso cuando nos enteramos de lo que hacen, al cabo de 5 minutos, ya nos hemos olvidado…

5. … y, si nos acordamos, nos justificamos con un “bueno… tampoco tengo yo la capacidad de cambiar el mundo”…

6. … que, por si nuestra conciencia se retuerce, siempre podemos reforzar con un “TODO el mundo lo hace”…

7. … o el ya clásico… “es que son los gobiernos y los políticos los que deberían hacer algo para impedirlo, que para eso les pagamos»

El autoengaño ético

Y es que, seamos honestos, el primer autoengaño que nuestro cerebro crea cada día es el de pensar que somos mejores personas de lo que somos. Asumir que somos más éticos de lo que realmente muestran nuestros actos.

Yo caigo en esa trampa del autoengaño ético… como el primero. Por eso, con estos artículos, trato de recordármelo a mí mismo y a todos aquellos que me lean.

A nuestro favor diré que, como la ciencia ha demostrado, nuestro comportamiento está justificado desde el punto de vista de la antropología y la neurobiología. Los datos demuestran que nos importan más las vidas de los que consideramos iguales. De los seres cercanos. Especialmente, si conocemos su nombre. Ahí está la clave. En saber su nombre, ya que eso es lo que hace que sintamos algo por ellos.

Si los 1.000 que mueren en el desplome de la fábrica o las decenas de miles que pierden su empleo, te resultan desconocidos, y además son pobres – no como tú, o como yo – tu cerebro no se siente amenazado y, por tanto, no te envía señales de miedo y angustia.

A fin de cuentas – interpreta tu cerebro – no eres tú, ni nadie cercano o de tu «círculo», el que está en peligro, por tanto, no vamos a gastar energía con esto.

Ahora bien, si el que muere es tu vecino, te quedas compungido durante días, pensando “podría haber sido yo” y es ahí, solo ahí, cuando tu cerebro va a activar los mecanismos de alerta orientados a garantizar tu supervivencia.

Conclusiones:

La clave, como ya hemos reiterado en tantas ocasiones, radica en educar y formar a la ciudadanía para desarrollar el pensamiento crítico, la reflexión y la toma de decisiones basadas en la ética.

Todo esto debe reforzarse con divulgación y los medios de comunicación juegan un papel fundamental a la hora de promover un consumo más ético.

El progreso de una sociedad es un proceso de 4 pasos que se culmina a nivel individual:

1. Los gobiernos definen las leyes y políticas que facilitan los entornos

2. Los organismos locales divulgan y coordinan

3. Las empresas adoptan y ejecutan los planes de cambio, incentivadas por los 2 puntos anteriores

4. Los ciudadanos, interiorizamos la necesidad de cambio y la incorporamos a nuestra conducta

Cuando nos preguntan, todos nos consideramos éticos en nuestra conducta, pero, la mayoría de nosotros no supera un sencillo test ético:

¿Sabes dónde se ha fabricado, quién lo ha hecho y en qué condiciones, cada una de las prendas que llevas puestas ahora mismo?

La próxima vez que te vistas, antes de ponerte una prenda, mira su etiqueta y trata de imaginarte, en base al país de fabricación, quién la ha fabricado y cómo vive. Es un ejercicio reflexivo sencillo.

¡Hora de reflexionar!

Un saludo

Jordi

Liderazgo Ético | En Tres Puntos

3 comentarios en «7 signos de que eres un consumidor muy poco ético»

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